Para aquellas épocas realmente no sabía nada de inglés y pues lo que estaba aprendiendo lo hacía gracias a los videojuegos. Pero eso al parecer no impidió que mi rostro siempre tuviese una sonrisa y que echara una que otra carcajada al jugar Banjo-Kazooie.
Me parecía muy divertido desde los ruidos que hacían los personajes al hablar, hasta los diseños de los mismos. Las cutscenes e incluso lo que sucedía durante los niveles se siente como ese humor clásico de las caricaturas.
Y pues bueno, ahora que ya ha mejorado considerablemente mi inglés el leer los diálogos y los chistes me provoca unas buenas risas.

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